Manual de instrucciones – Actividades en grupo

Ir a actividades o eventos con más de 3 personas, sobre todo con grupos que ya se conocen entre ellos, es algo que me cuesta. Y, en muchas ocasiones, sólo la planificación (y mentalización) que conlleva ya me deja casi exhausta.

Aquí van algunas cosas que creo que podrían ayudarme en algunas ocasiones:

  • A veces me cuesta iniciar interacciones con otras personas. Sobre todo en grupos que se conocen entre ellos. Si para ti es fácil, acompáñame en esto y ayúdame a dar el primer paso.
  • Si ves que no estoy entendiendo un doble sentido o una ironía, no me ridiculices. Hazme una pequeña señal y lo entenderé. Después ya nos reiremos juntos si realmente es gracioso lo que me ha pasado.
  • No te enfades si alguna vez cancelo mi asistencia a última hora. Yo no elijo quedarme sin energía.
  • Cuando te diga que me voy, no insistas para que me quede “un rato más”. Necesito irme. No es una elección, es una necesidad.
  • Si quieres, durante el evento, puedes preguntarme cosas como “si me estoy agobiando” o “si quiero salir fuera un rato”. Si me preguntas “¿estás bien?”, seguramente te contestaré “sí” por inercia.

En lo que refiere el último punto estoy trabajando para intentar eliminar parte de mis respuestas «automatizadas».

¡Gracias!

actividades grupales y autismo

Injusticia

Cuando detecto una injusticia, se me activa la bestia que llevo dentro. Es algo que me supera.

Toda mi vida he pensado que la causa de esto era la empatía. Pero… bueno, sobre la empatía afectiva y cognitiva ya hablaré en otra publicación, porque es algo que estoy descubriendo con mucha intensidad y puede ser largo de intentar explicar.

Retomando el tema de la injusticia, estos últimos meses me he dado cuenta de que tiene mucho que ver con mi rigidez y el cumplimiento de las normas. ¡Ojo! Normas que me parezcan justas, claro. 

A  pesar de ser una persona con cero tolerancia a la violencia (verbal y, sobre todo, física), cuando hay una injusticia, me vienen pensamientos de lo más cínicos y creo que tengo facilidad para encontrar estrategias para combatir esa injusticia. 

Mi manera de funcionar suele ser más bien en silencio, observando y analizando para soltar alguna frase lapidaria, con esa calma y ese tono de voz sosegado pero sin filtros (en el reparto se los llevó otro). 

El problema de todo esto es que suelo entrar en bucle tras estas situaciones, ya que me cuesta olvidar (o no olvido); y lo más probable es que termine en shutdown. Porque me supone un desgaste muy grande a nivel emocional. 

Vamos, que cuando veo una injusticia, me lo tomo muy a pecho y termino agotada.

injusticia en el espectro del autismo

Cuento breve de un diagnóstico tardío

Cuando un diagnóstico llega en edad adulta.

diagnóstico autismo adulta

Érase una vez una niña que tenía una bolsita invisible donde guardaba sus preguntas sin respuesta, sus inseguridades, sus miedos y sus silencios.
Por algún extraño motivo no podía soltarla, porque con ella se sentía más segura. 

Pasaron los años y la bolsa fue creciendo hasta convertirse en una saco grande y pesado. El contenido aumentaba sin cesar y se iban sumando cosas nuevas como complejos, comentarios dolorosos, miradas despectivas, inseguridades y soledad. 

Cuando el saco empezó a pesar demasiado, intentó buscar ayuda. Ella también quería vivir sin ese lastre, tal y como veía que lo hacían los demás.
Pero lo único que conseguía era que le dieran calmantes para aliviar el dolor de espalda por cargar con tanto. 

Algunos días le resultaba imposible poder cargar con tanto peso, y otros días lo hacía por inercia.
Y como nadie más podía ver ese saco, ella sonreía y fingía ser como los demás. Porque, en realidad, ni ella misma entendía bien qué es lo que le pasaba y por qué tenía que cargar con eso. 

Yo fui esa niña y hace 1 año, a mis 41 años, supe que soy autista.
Por primera vez, pude soltar ese saco y me atreví a abrirlo para ver qué había dentro. 
Desde entonces, con mucho acompañamiento estoy reduciendo el peso de todo lo que he ido acumulando.

A pesar de estar aprendiendo a reconstruir mi vida y a soltar lastre, el saco sigue estando aquí, conmigo.
Y del mismo modo, siguen estando las contracturas y las heridas que me ha causado esa carga durante más años de los que nadie debería soportar.

Sé que el haber cargado tanto peso, me ha convertido en una mujer fuerte, pero también sé que mi condición me hace vulnerable en nuestra sociedad actual. 
No sé si lograré deshacerme de todo el lastre, sí sé es que lucharé para que otras niñas no tengan que pasar por lo mismo..

No he puesto ilustraciones en el cuento porque no sé dibujar, y porque esta niña podríamos ser muchas de las mujeres que hemos recibido un diagnóstico tardío.
Así que prefiero que cada una pueda cerrar los ojos y poner su propia imagen en esta pequeña historia. 

Y colorín colorado, este cuento justo ha empezado.

Sara

Persona en proceso de empoderamiento.

Sí, estoy en ese proceso de empoderamiento.
A pesar de mis días, semanas y meses en los que sigo teniendo periodos de mucha inestabilidad emocional.
A pesar de sentirme abrumada por todo lo que estoy descubriendo.
A pesar de todo eso, estoy en ese proceso.

Sé que todavía tengo muchas heridas por sanar tras tantos años camuflando algo que no comprendía.
Sé que todavía me queda mucho camino por recorrer hasta atreverme a ser siempre YO,
Pero también sé que puedo lograrlo. Sé que si sigo adelante, a pesar de todo esto, puedo lograr ese empoderamiento que tanta falta me hace.

¡Allá voy!

empoderamiento autista

Contradictoriamente: caótica y ordenada.

Cuando me preguntan si soy ordenada, siempre contesto un “no lo sé”. Porque me considero caótica y ordenada a la vez. Y todo en sus extremos, como siempre. 

Caótica y acumulativa
De niña, y no tan niña, siempre tenía la habitación que daba miedo. Soy terriblemente acumulativa, lo confieso. 
Pero es importante destacar que dentro de mi desorden, está mi orden. Y es que sé perfectamente dónde puedo encontrar las cosas.
Así que siempre decía, y digo, que yo tengo mi orden en el desorden. 

Cuando digo que soy acumulativa es porque si empiezo a amontonar papeles en la esquina de una mesa, o ropa en una silla, ese será el lugar de todos los documentos, o toda la ropa, hasta nuevo aviso sin ningún tipo de criterio ni discriminación.
En un mismo montón tanto pongo una carta de sanidad, como la foto de mi infancia que cogí días atrás para hacer una publicación.
Y, ojo, que ver esos montones (y montañas) no me genera placer. Más bien todo lo contrario, me agobia mucho.
No soy una vaga. Lo que me pasa es que no sé por dónde empezar. 

Ordenada (o ultra ordenada)
A parte de no saber por dónde empezar; lo que me pasa es que también sé que cuando empiezo no son 10 minutos, sino más bien 10 horas seguidas, sin atender nada más. 
Me relaja el orden y ver los espacios “limpios de pongos”. De hecho, en mi casa no tengo cuadros en las paredes (remarco paredes, porque el único que tengo, está en el suelo) y necesito espacios con luz, claritos, con muebles blancos o de madera muy clara; pocas cosas a la vista y todas en su sitio exacto. 

Si tengo que ordenar la montaña de ropa de la silla, lo más seguro es que antes vacíe el armario y lo vuelva a ordenar, incluyendo esa ropa (limpia, por cierto, no usada). Y dejaré el armario ordenado por tipo de prenda, color, medida, con las perchas iguales y en la misma dirección… de tal manera que visualmente me deje hipnotizada.
Cuando ordeno, además, también tiro, dono o reciclo muchas cosas. Esto es muy terapéutico también.
Y ahí va otra confesión: tras ver el programa de Marie Kondo, a veces me despido de las cosas a las que les tenía mucho apego. 

Así que sigo sin saber si soy caótica u ordenada, pero bien, así soy yo.

Caótica y ordenada

Sentido de pertenencia después del diagnóstico

Hace unas semanas conté mis sentimientos de no pertenencia antes del diagnóstico y hoy quiero escribir sobre el sentido de pertenencia después de haber recibido el diagnóstico. 

  • Entender, por fin, por qué te sientes diferente.
  • Sentir que puedes «encajar», sentirte parte de algo, siendo tú.
  • Sentir que no es malo que no te interese lo mismo que a la mayoría.. Al contrario, puede ser una fortaleza.
  • Sentir que sí puedes encontrar tu lugar en el mundo.
  • Sentir que, por fin, te identificas con otras personas que comparten tu manera de ver y de sentir las cosas..

Sentir, por fin siento que estoy en el camino de encontrar mi lugar en el mundo. 

Tampoco quiero engañar a nadie haciendo creer que, de un día para otro, el diagnóstico me ha cambiado toda mi vida; y todo es perfectamente maravilloso.
El camino es duro, pero compensa, sin duda. Y, si no logro todo lo que querría, por lo menos espero poder ayudar a quienes vienen detrás.

Sigo gritando alto y claro la urgencia de no permitir más diagnósticos tardíos.

sentido de pertenencia y autismo

Cosas que me cuestan: conversaciones de ascensor.

Siguiendo con esas cosas del día a día que me cuestan, las conversaciones de ascensor es de las cosas que, aún pareciendo una tontería, me generan malestar.
Tengo que decir que, gracias a esto, mi cuerpo me debería agradecer todas las escaleras que subo andando a diario. 

Sé que la teoría es «fácil»: hablar de algo superficial. Pero en este contexto no me sale de manera natural las conversaciones superficiales típicas sobre el tiempo o sobre algún tema de actualidad. Aunque las haya ensayado mil veces. Me quedo callada, aguantando un silencio incómodo acompañado de mil ruiditos que me abruman y me sale un canturreo bajito, con o sin suspiro; o voy repitiendo una misma palabra o frase como “bueno”, “pues bien”, “sí sí”… mientras pienso qué puedo decir.
Porque, encima, cuando entra alguien al ascensor, me quito los auriculares como por “cortesía”. Y si a la otra persona le da por darme conversación, es altamente probable que yo conteste con monosílabos o murmullos. No me sale nada más. 

Mi problema no es tanto el hecho de tener que hablar con un desconocido, que también, sino el hecho de sentir invadido mi espacio.

Y las conversaciones de parque ya ni os cuento… son las conversaciones de ascensor a la enésima potencia. Pero por lo menos son al aire libre y los niños siempre ayudan a interrumpirlas y poder huir de ellas. Aunque confieso que podría contar con los dedos de las manos las veces que he ido al parque 😉  Somos más de ir a museos u otras actividades con música.

Así que, teniendo en cuenta que no es nada vital, creo que seguiré subiendo escaleras y evitando conversaciones de ascensor.

De mamá a mamá

Hoy, Día de la Madre, tengo ganas de decirte que: 

  • No busques encajar en la normalidad. Abraza tu autenticidad, porque eres única e irrepetible. 
  • Quiérele como es y, con tu ejemplo, podrá sentirse libre de amar como sienta. 
  • Compartir tus miedos no te hace débil sino todo lo contrario. Hazlo y libera miedo para poder llegar donde te propongas. 
  • No te olvides de ti. Quiérete y no te sientas mal por reclamar tu espacio. Lo necesitas. Aunque muchas veces parezca imposible.   
  • Confía en ti. Lo estás haciendo muy bien y todo el esfuerzo valdrá la pena. Aunque parezca que los resultados no llegan nunca.  
  • Recuerda que “que no te abrace no significa que no te quiera”. Te quiere.
  • Aunque no te lo diga, sabe que estás aquí. Ahora y siempre. 
  • Disfruta de cada pequeña cosa y celébrala como si fuera lo más grande. Estas cosas son las que cambian el mundo, vuestro mundo. 
  • No hay una única manera de ser madre.

¡Gracias mamás!

Recomendaciones

Finalmente me he decidido y he añadido un apartado de recomendaciones

Hace algunas semanas incorporé un apartado con entidades y profesionales con recomendaciones de sitios donde realizar el diagnóstico para mujeres en edad adulta. Todos las entidades y profesionales me los han recomendado otras mujeres diagnosticadas en la adultez. 
Mi única intención es la de ayudar y, como siempre, recuerdo la importancia de pedir referencias y asegurarse de estar en manos de profesionales cualificados.

Por otro lado, he puesto un apartado de películas y series que he visto, o me han recomendado, y están relacionadas con el autismo. 

Finalmente he puesto el apartado que tanta ilusión me hacía tras el directo que hice “sola” hablando sobre los objetos que «me sientan bien» y que me ayudan a regularme. 

Falta un apartado de libros que espero poder incorporar pronto 🙂 

regulación sensorial

Mujeres, autistas, neurodiversas y neurodivinas

Por si os lo perdisteis el 2 de abril, este es el vídeo que hicimos para visibilizar y seguir allanando el camino para que cada vez sean menos las personas que lleguen a la edad adulta sin un diagnóstico que les dé respuestas y les evite tanto sufrimiento.

mujeres y autistas en primera persona

Que tú no lo veas, no significa que no exista.
Quizás no lo has visto nunca porque yo lo he estado ocultando, enmascarando, toda mi vida.
Ahora sé el nombre que tiene y es autismo.
Quiero explicártelo para que juntos podamos vivir en una sociedad diversa y mucho más humana.
El autismo no es una enfermedad. El autismo no se cura. El autismo es una condición con la que naces y vives toda tu vida.
Ser diferente no es ni mejor ni peor, es diferente.
Las consecuencias de un diagnóstico que llega tan tarde pueden ser devastadoras.
Un diagnóstico a tiempo, es vital. Y para esto hace falta que se nos deje de invisibilizar.


Gracias por escucharnos y por tenernos presentes como somos, sin máscaras y con mucho que sumar.

#NeuroDivinaMente
Bea, Cris, Leo, Virginia y Sara.