Skip to content Skip to footer

Un lugar con gente, conversaciones, movimiento, luces, sonidos de fondo.
Para muchas personas es simplemente eso: sólo un sitio concurrido.
Para mí, y para muchas personas autistas, puede convertirse en algo muy distinto.

Esto es lo que me pasa

Cuando hay demasiada gente y ruido, mi cuerpo entra en colapso sensorial. Y no es una metáfora., ni una forma de hablar.
Empiezo a sentir que me desconecto de todo y de todos. Como si el mundo siguiera funcionando, pero yo estuviera en pausa.

Todo se mezcla.
Las palabras se convierten en un zumbido constante que mi cerebro ya no es capaz de procesar.

En ese punto:

  • no soy capaz de seguir una conversación

  • no puedo retener lo que me están diciendo

  • lo más probable es que entre en mutismo

No porque no quiera hablar y escuchar.
Sino porque no puedo.

Necesito huir

En esos momentos, mi necesidad es clara: salir de allí.
Y, si no puedo hacerlo físicamente, creo que a veces mi cerebro lo hace por mí: desconectando.

No es una decisión consciente. Es un mecanismo de supervivencia.

Algo importante: si tengo la posibilidad de salir a ratos, respirar, regularme y volver a entrar, es muy probable que consiga no llegar al colapso.

El problema no es el lugar en sí .El problema es la acumulación de estímulos sin salida.

Demasiado

Cuando hay demasiada gente y ruido, todo se vuelve excesivo:

  • Demasiado ruido

  • Demasiada luz

  • Demasiados olores

  • Demasiadas personas

Demasiado todo.

No estoy exagerando

Estoy intentando sobrevivir en un mundo lleno de estímulos que, a menudo, me sobrepasan.

Nombrar lo que me pasa no es victimismo. Es comprensión. Y también es una forma de cuidado. Porque tener el diagnóstico correcto no es una excusa, es una explicación.

Aquí puedes comentar cómo lo sientes tú si te apetece compartirlo 🙂  

Deja un comentario

4 × tres =

Go to Top
E-mail
Password
Confirm Password