Sobre relaciones sentimentales: el flirteo

Las relaciones sentimentales, y el flirteo, es uno de estos temas que se encuentra en el límite entre lo que quiero que prevalezca en mi intimidad y, a la vez, creo que es urgente visibilizar para ayudar a las que ahora son niñas y un día serán mujeres. 

He dicho en más de una ocasión que me considero una persona muy reservada y creo que en este tema es donde más lo soy. Siempre que me preguntan sobre asuntos personales sentimentales, no tengo reparo en decir que yo no hablo de mi experiencia en esto. 

Así que lo que quiero transmitir aquí es mi opinión personal en base a mi experiencia , sin entrar en detalles, y en base a la experiencia de otras mujeres que se encuentran en el espectro del autismo. Del mismo modo, quiero dejar claro que esto no representa a toda la comunidad autista, sino que es una opinión totalmente personal y subjetiva. 

Como titular diría que creo que nuestra condición nos hace vulnerables en lo que a relaciones sentimentales se refiere. Hablando claro: somos carnaza para determinados depredadores. Estoy segura de que los abusos y los malos tratos están a la orden del día entre las mujeres autistas. Y es por esto que  siento que debemos informar y dar muchas herramientas a las niñas. Esas herramientas que no tuvimos las mujeres que hemos recibido una diagnóstico tardío. 

El flirteo

Vivimos en una sociedad en la que el flirteo, o sea ligar, se nutre de dobles sentidos, indirectas, señales, rodeos… Creo que estaremos de acuerdo en que por aquí ya empezamos mal. Porque aquí sí que no tengo reparo en decir que yo misma no pillo ni una indirecta y soy literal a más no poder. Así que en el primer paso ya vamos mal. O me dan un mapa, o no llego. Por no hablar el sí que es no y viceversa. Pero de esto ya hablaré con más detalle en otro capítulo.
Resumen: si la comunicación no es directa, clara y concisa, es fácil perderse.

Por otro lado, puede darse la situación de que tengamos una comunicación tan directa, que la otra persona eche a correr despavorida. Porque esto tampoco gusta y, además, ser directa parece que no es sexy.  Eso de ser sexy creo que también debe ser un tipo de máscara social, pero de las que se usa más, o con más facilidad, en el mundo «neurotípico» (curioso, ¿eh?).

Hasta aquí puede ser un desastre en cuanto a poder lograr iniciar una relación, pero bueno, son «cositas» de nuestro día a día.

Lo que me aterra en este punto de una posible relación, es la parte de no comprender las intenciones del otro. Esto me da pánico. 
Porque si muchas veces no entendemos nuestras propias emociones… ¿Cómo vamos a entender la de otra persona y, por ende, sus intenciones? 
Y si esto se mezcla con la necesidad de encajar a toda costa con nuestro entorno, el resultado puede ser muy peligroso.

Como conclusión personal os tengo que decir que el flirteo me parece cansado y bastante aburrido si tengo que estar continuamente descifrando enigmas sin entender nada. 

Y que quede clara una cosa: una comunicación directa, clara y concisa no es sinónimo de aburrido y carente de chispa. Todo lo contrario, creo que cuando sentimos que nos podemos relajar y ser nosotras, es cuando sale ese sentido del humor tan nuestro (aquí he dado un último coletazo para hacernos las interesantes 😉 )

En el próximo capítulo: relaciones tóxicas.