La ducha como señal de alerta

Para mí la ducha es regulación, por el agua, y forma parte de mi rutina con un papel muy importante para activarme. A parte de que no soporto el olor a sudor y similares. 

En uno de mis primeros artículos ya hablé de la ducha y la hipersensibilidad. Escribí sobre la curiosidad de que me había dado cuenta de que algunos días me molestaba el agua de la ducha. La siento como si fueran agujas microscópicas. 

Para mí, sumergirme en el agua es algo totalmente regulador y diría que me activa. Sobre todo en el mar. Podría estar horas flotando en el mar mirando las nubes. 

En la ducha no es lo mismo, pero me activa y regula de tal manera, que allí es donde diría que se me han ocurrido, por ejemplo, las mejores publicaciones o soluciones a problemas del trabajo. Me pongo en «modo creativa».
De hecho, a veces pienso en posibles soluciones para tener una pizarra allí 😉  

Llevo unas semanas muy intensas. De hecho, Júlia, mi terapeuta ocupacional, en la sesión del jueves me comentó que intentara regular mucho estos días porque llevo mucho acumulado (tiene toda la razón).  

Esta mañana la ducha pinchaba un montón.
Hacía tiempo que no me pasaba.
Curiosamente estaba poco creativa desde ayer y en la ducha tampoco he tenido mucha sensación de activarme. Al revés, me ha agobiado la molestia de sentir el agua como agujas.
Al poco rato he empezado a tener dolor de cabeza y tengo que estar con las férulas porque me estoy reventando los dientes de tanto apretar. Además tolero poco (nada) los ruidos, el contacto físico… Estoy irritable y emocionalmente bastante fría (creo). Me molestan cosas como el movimiento, y el sonido del roce con la tela,  de otra persona en el sofá. Hoy no tengo ganas de llorar. Me siento más bien ausente, desconectada de todo. 

En fin, lo “bueno” es que he descubierto que cuando siento esos pinchazos en la ducha es una señal inequívoca de que estoy totalmente desregulada y tengo que encontrar las herramientas para revertir la situación o, por lo menos, poder llevarla mejor si no me puedo permitir quedarme encerrada sola en casa para recuperarme.

La ducha como regulación y rutina