La palabra autista

Para empezar, y para no crear confusión, a mí me gusta que me llamen por mi nombre, que es Sara (nombre de origen hebreo que significa princesa… ¡Qué cosas!).

La condición de autista conforma mi persona, junto a muchas otras cosas, pero no me define como totalidad. 

Cuando cuento mi condición, y mi diagnóstico, suelo ver cierta cara de susto con la palabra AUTISTA o AUTISMO.  Siento que a la otra persona le da reparo, incluso miedo, decir estas palabras. Como si me fueran a ofender.   

Entiendo que esto ocurre por el mal uso que se ha hecho demasiadas veces; utilizándose de manera peyorativa. Y aún ahora se sigue usando como insulto.  

Hay mucho trabajo todavía en visibilizar la amplitud del espectro del autismo y en  devolverle su significado al término autista.

¿Qué hago yo? Creo que hablar de todo esto con mucha naturalidad; usar los términos con los que yo me siento cómoda e identificada y explicar las cosas a quien quiera escuchar (a quien no quiere escuchar, no gasto ni media cuchara en ello). 

Y, sí, más de una vez he dicho lo de «repite conmigo  la palabra autista» 😉 para normalizar un poco las cosas y eliminar ese miedo.

Soy consciente de que hay un poco de conflicto en cuanto a términos y no quiero alimentarlo, al contrario, quiero invitar a que siempre se pregunte a las personas que estamos en el espectro, o a sus familiares, con qué término nos sentimos más cómodos. Así de fácil. 

palabra autista