Reflexión caótica sobre la empatía y la hiperempatía

Cuando busco información sobre el autismo, encuentro información tanto sobre la falta de empatía (¿tópico?) como sobre la hiperempatía. 

En mi caso, me sorprendió mucho que en la prueba EQ del diagnóstico me saliera un nivel tan bajo (7) de empatía. ¡Estaba convencida de que era una persona muy empática!

Una de las muchas cosas que he aprendido estos meses, es que tengo un lío de conceptos importante en mi cabeza y me temo que no voy a sacar nada en claro en este artículo sino más bien voy a compartir y, con un poco de suerte, obtener alguna respuesta. 

Aquí va una reflexión un poco caótica, pero así soy yo y hoy siento que me apetece compartirla en mi estado natural de desorden y dispersión. ¡Vamos allá!

Soy una persona de extremos, de sí o de no; de blanco o de negro; no hay grises para mí. Y a veces siento que me pasa lo mismo con las cosas o las personas: O me encantan, o me muestro indiferente. O estoy eufórica, o soy un iceberg. Y disimular me cuesta un gran esfuerzo. No siempre lo consigo. 

Cuando pienso sobre empatía, me viene a la cabeza un pensamiento que he tenido a menudo: “me preocupo tanto por el bienestar de los demás, que me olvido de mí”.

Entonces, me acuerdo del diagnóstico y pienso: ¿Es una preocupación por hiper empatizar con los demás o es una obligación que me he auto impuesto con el rol de cuidadora que he ido adquiriendo durante estos años? 

Voy a poner algunos ejemplos: 

1- Cuando alguien me pide un favor, consejo o ayuda; no sólo me cuesta decir que no sino que tengo tendencia a implicarme demasiado. Así que una vez más aflora mi querida intensidad. Incluso cuando sé que se trata de una persona que sólo contacta conmigo para pedir algo; cosa que durante años me ha pasado mucho. Creo que me daría vergüenza contar algunos casos.  

2- En el trabajo tuve un episodio muy complicado en el que quise ayudar, justificar y comprender a alguien que me estaba haciendo daño de manera intencionada. Y no es la primera vez que me he visto en este tipo de situación. 

3- Muchas veces no entiendo bien el por qué se siente de una manera u otra una persona y puedo mostrarme fría, con respuestas “prácticas”, lógicas (para mí) y directas. Porque para mi es obvio lo que estoy diciendo y me sale así… sin filtros.

4- Si alguien me dice que “está bien” y en realidad “está mal” pero necesita que yo lo deduzca… tiene todos los números de que yo no me entere y no le dé importancia. Incluso me alegraré de que esté “bien”. 

5- Lluis, el psiquiatra que más me ha ayudado y que, lamentablemente, falleció hará un año (cuando esté preparada escribiré sobre él), en una de las sesiones me dijo que debíamos trabajar ese rol no sólo de cuidadora sino de esponja de los problemas de los demás. Que no podía absorber tantos problemas ajenos, que para esto están los profesionales.

Todas estas situaciones estaremos de acuerdo que son un atentado contra mi autoestima, que la he ido trabajando pero lleva mucho desgaste a sus espaldas.  

Siempre he tenido la sensación de tener un papel de cuidadora, de querer complacer a mi entorno. ¿Por qué? ¿Me gusta cuidar? No lo sé… Lo que me gusta es que no existan desigualdades ni injusticias. Me gusta que la gente sea feliz. ¿Quizás así siento o sentía que era “parte” de algo? Puede ser. 

Entonces, dicho todo esto, sólo puedo concluir que una de las cosas que he aprendido es que igual que a veces merece la pena esforzarme en decir SÍ , para hacer cosas que me cuestan, también debo aprender que saber decir NO, es quererme. 

Seguiré pensando en ello y prometo escribir de nuevo de manera más ordenada y, a poder ser, coherente. 

él también está confundido

2 comentarios sobre “Reflexión caótica sobre la empatía y la hiperempatía

  1. No puedo evitar sentirme identificada, pones palabras a tantas cosas que no entendía que en lugar de sentirme abrumada me siento aliviada

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