Hipersensibilidad en las extremidades.

Si pienso en extremidades, en general me gusta estirar y encoger los dedos de las manos y los pies; estirar las manos y hacer movimientos circulares con las muñecas; estirar los brazos hasta las puntas de los dedos y lo mismo con las piernas y los pies. Y sentirlo intensamente.
Ya que hablamos de manos, también me gusta o, mejor dicho, necesito aplaudir «a mi manera» y hacer aleteos para «soltar».
Sobre esto, que hasta la fecha era un tema del que no quería hablar de manera tan abierta, ya escribiré más adelante. Pero ya que hoy estoy reclamando el hecho de dar visibilidad y «normalizar», pues aquí dejo un adelanto de «esas cosas que hago cuando nadie me ve».
Supongo que esto debe ser la regulación / integración sensorial.

Retomando el tema que me ocupa hoy, que es la hipersensibilidad en las extremidades, igual que me pasa con los pinchazos que siento algunas veces en la ducha, hay días en los que me duelen de manera exagerada los brazos y las piernas cuando hay un contacto físico, por mínimo que sea.
No es un dolor continuo, sino un dolor intenso cuando me toca alguien o, por ejemplo, si me rasco. 
Es una sensación extraña, como si tuviera la parte superior de las piernas y los brazos amoratados. Es un dolor que aparece un segundo más tarde del contacto y dura bastante. 

Si en alguna ocasión ya he hablado sobre lo mucho que me molestan los típicos golpecitos que te dan en el brazo o la pierna (en la cara directamente no lo soporto), con los pellizcos os podéis imaginar,… Me siento como si fuera un muñeco de esos antiestrés que se aplastan y tardan un rato en volver a tener su forma. Visualizo mi brazo pellizcado y noto cómo me duele cada milímetro de mi cuerpo volviendo a su forma inicial. 

Analizando un poco (lo de “poco” no me lo creo ni yo), a veces pienso que igual el problema es que que soy muy bruta y me rasco con demasiada fuerza (¿hiposensibilidad?) sin darme cuenta, pero es cierto que me han dicho muchas veces la frase “¡Pero si casi ni te he tocado!” tras hacer un gesto de dolor. Y en general soy más bien la reina de la hipersensibilidad. 

Así que de momento, vamos a seguir sin poner en práctica el contacto físico sin previo aviso 😉 ¡Gracias!

hipersensibilidad y autismo