Mitos: Síndrome de Asperger y altas capacidades.

Uno de los grandes mitos sobre el autismo, Síndrome de Asperger, es la creencia de que un diagnóstico TEA grado1 siempre va de la mano de altas capacidades.
Si no me equivoco, creo que es algo frecuente pero no es una característica sine qua non en el proceso de diagnóstico. 

En mi caso, una de las pruebas que más miedo me daba saber el resultado era la del CI (cociente intelectual). 
¿Por qué? Pues porque durante toda mi vida siempre he sido la “pobre que no tiene una carrera universitaria” o la “dispersa pero graciosa”. No me apetecía nada profundizar en mi mucha o poca “inteligencia”. 

Nunca me he considerado una persona especialmente inteligente ni culta (lo segundo sobre todo). Así que fue una sorpresa descubrir que destaco en algunas cosas

¡Ojo! No tengo un CI muy alto, tampoco quiero generar falsas expectativas. En algunas cosas estoy en la media y en algunas otras por encima.
El total queda por encima de la media pero según parece había tanta diferencia entre unas y otras, que no se podía tener en cuenta el total…. Algo así, no lo acabé de entender (¡Fue mucha información de golpe!). 

A una de las primeras personas a quien le enseñé el diagnóstico, donde salen todas las pruebas que me hicieron, exclamó “¿Lo ves? ¡Eres una mujer brillante!”.
Estallé a llorar y, con cierta sorpresa, me preguntó por qué lloraba si él creía que debería alegrarme de eso.
Recuerdo perfectamente mi respuesta entre sollozos y rabia “¿Y de qué me sirve esto?”

Y es que, por si se nos olvidaba, llevo 41 años siendo supuestamente “brillante” y… ¿De qué me ha servido o para qué me va a servir ahora?
Sentí mucha frustración y a la vez rabia porque realmente no lo entendí y sigo sin entenderlo.

Eso sí, con esta información pude añadir otra cosa en mi lista de «temas pendientes de entender y ubicar«. 

Así que en resumen, mi reflexión es: 

¿De qué sirve tener un cochazo si no tienes carnet de conducir?
Pues así mismo es como visualizo tener un CI “alto” y no saber cómo gestionarlo.. 

Y así estoy: Sentada en un coche que no sé conducir. 

Las únicas capacidades que realmente siento que tengo altas son las de adaptarme al mundo.