Balance del año 2020

Hoy toca despedir un año que jamás hubiera imaginado. Un año que, por desgracia, se ha llevado a muchas personas de una manera cruel e injusta. Con una soledad que nadie podría imaginar ni desear.. 

Quien todavía tenía dudas, ha confirmado que el futuro es posible gracias a todos los que trabajan por vocación, por ejemplo, con una bata blanca salvando vidas e investigando, y no gracias a los que se esconden detrás de una cartera llena de mentiras y dinero. 

Algunos también nos hemos decepcionado tras creer que toda esta situación iba a revertir en que esta sociedad un tanto superficial, egoísta e irresponsable; saliera de esto siendo un poco mejor.   

A nivel personal tengo que decir, dejando a un lado los momentos duros que hemos vivido con la pandemia y mi situación laboral actual algo incierta, que ha sido un buen año, SÍ. 

Tras un 2019 duro, muy duro, por asuntos laborales y encontrándome en un momento de cansancio extremo en mi búsqueda de respuestas, llegó el año 2020 de una manera serena en el que estaba preparada para dedicarme a mí y a encontrar estas respuestas que tanto necesitaba. 

Este año he descubierto algo tan grande como saber que SOY AUTISTA que lo que me dolía tanto por dentro se llama AUTISMO y su invisibilidad es lo que más me dolía.
Que ser diferente a la mayoría de personas no es ni bueno ni malo, es simplemente DIFERENTE. Y que quien no acepte la diferencia se excluirá él sólo de mi camino.  

Este año ha marcado un antes y un después en mi vida. ¿Os podéis imaginar vivir 41 años navegando con una hoja de ruta escrita en un idioma que no entiendes y que un día alguien te ayude a traducirla? ¡Para empezar a entender lo que te rodea y entenderte a ti misma!

GRACIAS 2020 por darme tanto. Siempre recordaré este año como el año en que empecé a vivir de verdad.  

Ahora respiro hondo y empiezo a redactar los propósitos para el año que empieza esta noche. Serán pocos pero gigantes.