SENTIDO DEL HUMOR

Alguna vez me ha parecido leer que existe el #neurotopico de que los autistas no tienen sentido del humor y/o que no lo entienden. 

En primer lugar quiero remarcar, una vez más, que cada persona es distinta, con o sin autismo; y que el espectro autista es inmenso y me parece un poco “arriesgado” (absurdo también) generalizar. Pero como en todos los ámbitos, tenemos tendencia a generalizar y seguro que yo misma lo hago en alguna ocasión sin darme cuenta (pido perdón por avanzado). 

En mi caso creo que sí que tengo sentido del humor aunque a (muchas) veces no entiendo las bromas o simplemente no me hacen gracia, y se nota tanto por la cara de interrogante que se me queda cuando no lo entiendo como por la indiferencia cuando ni siquiera he detectado que era una broma. 

Es verdad que siempre he definido mi sentido del humor como “muy mío”, incluso bromeo diciendo que sólo es apto para algunos. A menudo tengo la sensación de que sólo lo entiendo yo. Seguramente porque soy la única que me río de algo que he dicho.
Una de mis frases habituales es un  “nada, no te preocupes, es una broma sin gracia, lo sé” (mientras me río sin poder evitarlo).
Alguna vez creo que alguien se lo ha tomado mal porque creía que me reía de él o ella. Si supiera que mi frase era literal y me estaba riendo de mi broma…
En fin, cada uno que se tome las cosas como quiera o como pueda.
Creo que a todo el mundo le iría un poco mejor vivir con más literalidad y menos imaginación no productiva. 

Y… Sí, suelo reírme a carcajadas de mis propias tonterías (sola o acompañada).

Me hace más gracia el humor absurdo que bromas o chistes sobre temas actuales como política o deportes. Los temas escatológicos me hacen gracia, si, como a los niños o como a buena catalana; no hay mejor tema de sobremesa que la escatología.
Hay películas que puedo ver 200 veces y me reiré en la misma parte como si fuera la primera vez.
Y adoro a Mafalda. Si existiera un Síndrome de Mafalda, estaría en él.

Me han dicho en más de una ocasión que tengo un humor “diferente”, otras veces que tiene un punto “negro” y alguna vez “fino” (entonces me imagino hablando con una voz bajita y aguda). 

A veces he tardado más de 2 días en entender un chiste. 

Y hablando de chistes, cuando se me ocurría (ahora ya ni lo intento) contar un chiste, podían pasar 3 cosas: 

1- Que empezara por el final

2- Que me diera la risa floja en la primera palabra. 

3- Que se me olvidara qué chiste estaba contando a la mitad. 

Conclusión: no es que tenga o no tenga sentido del humor por ser autista ni por ser Sara ni por ser rubia. Lo que pasa es que seguramente es diferente porque si mi manera de ver las cosas es diferente, lógicamente también lo será mi sentido del humor. 

Llevo muchos años esforzándome en entender el sentido del humor alista (neurotípico). Y creo que estaría bien que fuera recíproco. ¿Vamos a por ello?  

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