La soledad: primera parte

Me gusta tener mi tiempo y mi espacio para hacer algo, todo y nada.
Podría decir que me gusta estar sola y disfrutar de estos momentos. Pero es cierto que yo lo considero más bien un “estar conmigo” que no un “estar sola”. Aunque esto ya es mi manera de ver las cosas.

A menudo hablo del “aislamiento domiciliario”. Esto se traduce en estar en casa, mi zona de confort por excelencia, con mis recursos para desconectar y para relajarme.
En estos casos no es un momento de disfrute, sino una necesidad.
Estos momentos pueden calmar, por ejemplo, un estado de ansiedad. Y esto es bueno, pero muchas veces estos momentos van acompañados de un sentimiento de soledad que preferiría no tener y sobre el que creo que debería poner el foco para entenderlo.

Supongo que soy yo la que “elijo” pasarlos sola; quizás porque es la única manera en que sé hacerlo, pero no significa que sea la que más me guste. O quizás porque no me gusta “compartir” estos momentos para, así, no hacer visible mi cara menos neurotípica… quien sabe. 

Sea lo que sea, sé que es algo en lo que quiero trabajar y mejorar. 

(Continuará… 😉 )