Supersticiones

Aprovechando que hoy es martes y 13, creo es un gran día para hablar de un tema sobre el que todavía no había pensado escribir: supersticiones. 

A bote pronto me doy cuenta de que es algo un tanto (mucho) contradictorio en mí, ya que se me mezcla la literalidad con la falta de demostración científica y, a su vez, con la adaptación forzada a mi entorno. Es posible que tenga que reflexionar un poco más sobre este tema, pero a modo de introducción está bien hacer esta reflexión «en vivo». 

Estoy segura de que los rodeos que he dado a lo largo de mi vida para no pasar por debajo de un andamio o de una escalera sumarían varios km (y las veces que he andado por la calzada con coches en circulación para evitarlos). O cambios de fechas para que no coincidiera “algo” en martes o viernes y 13. O cambiarme la ropa donde sea si la llevo algo del revés. O cruzar literalmente los dedos de los pies. O dejar en manos de una margarita el «me quiere, no me quiere»… Hasta aquí supongo que es “normal”. 

El temazo está en esa mezcla de superstición y generar fobias.
Traducción (ejemplo): si me compro unos pantalones y el día que los estreno me pasa algo malo, esos pantalones caen en el destierro eterno. Y lo mismo con un bolso, con un collar… 

Soy consciente de que es algo sin sentido que poco a poco he ido trabajando y ahora ya sé que es mejor pasar por debajo de un andamio que por la calzada con los coches. O que unos pantalones no tienen la culpa de lo que me ha pasado. 

Eso sí, justo antes de pasar por debajo de un andamio pienso eso de “venga Sara, puedes hacerlo, es imposible que todos los que están pasando vayan a tener una mala suerte terrible” y mientras paso pienso “igual si y vamos a ser muchos los damnificados”. ¡No lo puedo evitar!

Por otro lado, cuando hablo de literalidad es porque creo que la mayoría de “supersticiones” vienen de mi infancia o adolescencia. Seguramente alguien que me merecía credibilidad me dijo “esto trae mala suerte” y en ese momento mi cerebro lo catalogaría como tal y se convertiría en una verdad verdadera e indiscutible de, y para, “toda la vida”.
Lo que me sorprende (y me hace enfadar un poquito conmigo) es el no buscar la explicación científica. 

En fin, hoy es martes y 13, hace sol y todo saldrá estupendamente. Por si acaso he cambiado un par de cositas del trabajo para el jueves 😉